Elasticidad de la Oferta
La elasticidad de la oferta mide la sensibilidad de la cantidad ofrecida de un bien ante variaciones en su precio. Se calcula como la relación porcentual entre el cambio en la cantidad ofrecida (oferta) y el cambio porcentual en su precio. Este índice se conoce como el coeficiente de elasticidad (es).

La elasticidad no es fija, sino que varía según los niveles de producción. Por ejemplo, en las primeras etapas de una curva de oferta, la elasticidad es muy alta (la curva aparece casi horizontal). En esta fase, incluso un pequeño cambio en el precio puede provocar un aumento desproporcionado en la cantidad ofrecida. Esta parte de la curva se considera elástica porque el coeficiente de elasticidad es mayor que uno (es>1). En un gráfico, una curva de oferta elástica suele ser horizontal y casi paralela al eje x.

A medida que la producción aumenta, la productividad de los recursos disminuye y las instalaciones se acercan a su capacidad máxima. En estas condiciones, la elasticidad decrece. El siguiente gráfico ilustra un caso de elasticidad unitaria (es=1), donde los cambios en el volumen de producción son directamente proporcionales a los cambios en el precio.

En las etapas finales, la curva de oferta se vuelve inelástica. En esta fase, el coeficiente de elasticidad cae por debajo de uno (es<1), lo que significa que la cantidad ofrecida crece a un ritmo menor en comparación con los cambios en el precio. La productividad de los recursos se reduce drásticamente y la producción alcanza los límites de capacidad de las instalaciones. La curva de oferta inelástica es generalmente empinada, casi vertical y cercana al eje y.

El proceso culmina al final de la curva de oferta, cuando las instalaciones alcanzan su capacidad máxima, haciendo que la curva sea perfectamente inelástica. En este punto, la elasticidad es igual a cero (es=0). Cualquier aumento adicional en el precio no afecta la cantidad ofrecida, que se mantiene constante (qmax). Una curva de oferta rígida es completamente vertical y paralela al eje y.


Corto plazo. En el corto plazo, la curva de oferta tiende a ser más rígida porque las empresas no pueden ajustar rápidamente los volúmenes de producción debido a los ciclos de producción y a la información limitada. Existe un desfase temporal (t1) entre un cambio en el precio del mercado y el momento en que los empresarios lo perciben. Otro desfase (t2) es necesario para incrementar los volúmenes de producción (por ejemplo, contratando más personal) o para completar el ciclo de producción en curso. Cuanto más largo sea el ciclo de producción, mayor será la inelasticidad de la curva de oferta en el corto plazo.

Un ejemplo claro es la agricultura: los ciclos de producción suelen ser largos. Aunque las señales del mercado cambien (como una caída de precios), un agricultor no puede ajustar su producción a mitad de temporada mientras los cultivos ya están en crecimiento. Debe esperar a la cosecha y a la próxima temporada de siembra. Además, en el caso de productos perecederos (como frutas y verduras), los productores no pueden acumular inventarios esperando mejores precios. Están obligados a vender toda su producción, sin importar las fluctuaciones de precios a corto plazo. Por ello, en el corto plazo, la curva de oferta tiende a ser vertical. Sin embargo, a mediano plazo se vuelve más elástica. Es importante aclarar que una curva de oferta rígida a corto plazo no implica necesariamente una utilización total de la capacidad. Un productor podría estar operando solo al 50% de su capacidad, pero aún así no poder aumentar la producción en el corto plazo.
Mediano plazo. En el mediano plazo, la curva de oferta se vuelve más elástica. Las empresas tienen suficiente tiempo para responder a las señales del mercado, ajustar sus volúmenes de producción y adaptarse a los cambios de precios. Durante este periodo, la capacidad de producción se mantiene fija, pero el mayor tiempo disponible permite planificar inversiones y ampliar las instalaciones. En este escenario, las empresas trabajan sobre la misma curva de oferta de corto plazo, pero con mayor capacidad de ajuste.

Largo plazo. En el largo plazo, las empresas pueden ampliar su capacidad productiva construyendo nuevas instalaciones o adoptando tecnologías más avanzadas. Durante este periodo extendido, las empresas tienen tiempo suficiente para planificar inversiones y construir nuevas plantas de producción. Esto permite que tanto la elasticidad como la posición de la curva de oferta en el gráfico cambien. Por ejemplo, un aumento en la capacidad productiva o la apertura de nuevas instalaciones desplaza la curva de oferta hacia la derecha.

